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El olfato es el sentido más ligado a la memoria y las emociones.

La elección de un aroma no es algo pasajero.

Es una forma de presencia y compañía.

La inahalación de moléculas aromáticas estimula el cerebro de forma inconsciente, influyendo en el bienestar diario más de lo que percibimos conscientemente. 

Se puede determinar según

espacios

personalidad

momentos

y mucho más

Te damos algunos ejemplos:

dormitorio

fragancias suaves y que promuevan la relajación, como lavanda, palo santo, jazmín.

living

aromas cálidos y acogedores como coco y vainilla, caramelo, eucaliptus.

baño

aromas frescos y limpios, como baby, té verde y mandarina, lima y tilo.

lugar de trabajo

fragancias con presencia, frutales, que promuevan la energía y la concentración, como melón y mango, naranja y coco.

Los aromas son fundamentales porque conectan directamente con el sistema límbico del cerebro, regulando emociones, memoria y estado de ánimo.

Tienen el poder de reducir estrés, mejorar el bienestar físico y mental, evocar recuerdos, aumentar la productividad y crear atmósferas de seguridad y confort en hogares y entornos profesionales. 

Los olores influyen en el comportamiento, la memoria (memoria olfativa) y las emociones, permitiendo relajación o estimulación.

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